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SUPUESTO 3º "La Azafata"

 
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Elisa Lattke
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Registrado: 10 May 2007
Mensajes: 1708
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Votos: 27

MensajePublicado: Mar Ene 29, 2008 3:53 am    Título del mensaje: SUPUESTO 3º "La Azafata" Responder citando

[quote="exprofeso"]



...

Habían pasado cuatro años desde que abandonó a todo correr aquel suburbio de la ciudad, dejando tras de sí a su acompañante en su humilde apartamento, completamente ensangrentado. Ella misma no podía dar crédito a su salvaje agresión en un momento de pánico; ni cómo fue capás de acercarse hasta ese río inmundo de la ciudad para cambiarse la ropa y lavarse la sangre que aún llevaba en las manos; menos mal que siempre llevaba algo de ropa en su maletín: un traje de calle, otro uniforme y algunas cosas más.

Habían llegado ya tarde al apartamento y aparentemente nadie había visto nada, porque a esa hora nadie se había cruzado en su camino: Todo eso le había servido de gran ayuda para poder volver al otro extremo de la ciudad sin preocupaciones. Se había cambiado de ropa en el refugio de una parada de autobús, con gran cuidado de introducir la anterior en una bolsa sin marcas evidentes, incluida la ropa pues era fina, poniendo dentro de la misma varias piedras para poder que se sumergiera totalmente en el río, tirándola desde el puente que separaba la ciudad levantada en los dos márgenes. Primeramente andando un largo trecho de camino hasta el mismo puente; luego pasando al otro lado donde había una parada de taxis para volver hasta su apartamento, evitando seguir andando los seiscientos metros que la separaban de su domicilio, los zapatos eran de tacón alto y estaba demasiado cansada para seguir andando. Era más lógica su llegada en un vehículo público a cualquier hora en que llegase después de su trabajo. No había podido evitar volver de otra forma muy cerca del sitio, que conocía desde su infancia, y enfrentarse como cualquier criminal con sus recuerdos.

Ya todo había pasado después de tres meses. Tenía una coartada, los hechos no podían imputárselos y la prensa comentaba que: "los habían dado por imposibles por falta de pruebas para la resolución del caso hasta el momento, no sabían quién había sido el culpable". Así que no tenía ningún temor de estar de nuevo allí como cualquier transeunte que se acerca a curiosear. El caso se había abierto de nuevo y era seguro que lo volverían a cerrar para siempre. Ya ella no existía, no tenía familiares antes y menos ahora pues su vida era otra en una silla de ruedas y paseando por la ciudad. Estaba rodeada de todo lujo y no le hacía falta nada, ¿quién iba a sospechar de una inválida de toda una vida? Sí, pero era cautiva de una realidad que no le pertenecía. Sabía porque se encontraba allí haciéndose de nuevo tantas preguntas, para afrontar segura su nueva identidadal, para porque tuvo que empezar por segunda vez a saber vivir de nuevo, para olvidarse de todo lo que anteriormente había disfrutado. Aunque allí frente a ese otro lado de la ciudad desde donde miraba, había transcurrido su infancia y juventud con sus padres, frente a esa franja gris donde la bruma sumergía los suburbios al atardecer, llegando con la brisa el pestilente hedor del río contaminado por la fábrica de papel, pues soplaba desde el lado sur.

Allí muchas veces había estado jugando en aquel parque donde se divisaba el puente y el camino, el que llevaba a la otra mitad de la ciudad que quería olvidar para siempre. Ahora, era posible que por su aspecto actual era irreconocible, nadie podría decir quién era en realidad y menos, pensar que ella era la misma “Edelmira Vidal” ni sospechar idintificándola como “la asesina que había asestado tantas puñaladas como años tenía aquel joven”... -diría la prensa-... "Una azafata chilena, con ganas de aventura y de buena posición, que se acostaba con el primer viajero que se ponía simpático con ella"... Así recordaba la noticia y odiaba pensando ese momento. Esto úlltimo podría haber dicho la prensa hace cuatro años, si por casualidad alguien la hubiese visto salir o entrar al apartamento como acompañante de aquél infeliz... Pero no, no pudieron hallar nada que la vinculase con el crimen, si Alfredo Cifuentes Buendía, un empleado de banca, un pobre chico de veintiséis años, soltero y atractivo, sin mucho porvenir por su vida disoluta, no hubiese tenido el atrevimiento de osar chantajearla, aprovechándose de su buena posición, ¡seguro que estaría vivo y puede que aún fuese su amante!

- El caso había saltado de nuevo y la prensa agotaba sus ejemplares al abrirse de nuevo el sumario, por recomendación de un tal Climaco Berdaguer, un eminente abogado criminalista apodado "El Desafío", que había sido contratado por un tío rico de la familia del joven asesinado, venido expresamente de Chile para indigar sobre el caso. Se barajaban diferentes hipótesis que Edelmira Vidal leía con gran atención interesada en todas y sin perder detalle. Era necesario estar al tanto de todo lo que se fraguaba alrededor de esta última causa abierta. Seguramente tardaría un tiempo en cerrarse como había ocurrido con las anteriores "por falta de pruebas". El tal Berdaguer prometía ser un buen cancerbero al venir acompañado de dos importantes detectives de fama internacional, pagados igualmente por D. Arnoldo Buendía Arana, tío del asesinado. La policía se ahorraba muchos detalles para no tener enterada a la prensa y eso lo sabía "Edelmira Vidal", ahora, Bertha Monsalve y con documetación que acreditaba su nueva identidad legalmente, después de haber ocurrido el crimen al joven banquero. No podría ser de otra forma ya que había tenido que volver a matar de nuevo, para valerse de la muerte de una pasajera a la que acompañaba en silla de ruedas. La joven viajaba en un vuelo regular desde Barcelona a Francia en la misma compañía donde iba la azafata. Iba a recibir una herencia del único familiar soltero por parte de sus padres fallecidos, siendo la única beneficiaria de una inmensa fortuna. La joven inválida tenía entonces la misma edad de "Edelmira Vidal", treinta y cinco años y algunos rasgos parecidos que le habían dado la idea a la asesina. Altura y complexión física, color del cabello y ojos. Era una suerte haber encontrado una oportunidad tan bien aprovechada en aquel instante, fue fácil engañar a los abogados encargados y al albacea que la esperaba en una pequeña localidad del sur de Francia, pues "Edelmira Vidal" suplantó a la joven cambiándose por ella y asumiendo la identidad de la sobrina heredera Bertha Monsalve, después de que esta con toda la confianza le contase su vida e incluso, que tenía un novio esperándo en Barcelona.

Todo había salido perfectamente, nadie sospechó nada en aquel "Motel Emperator" cercano a la ciudad de Avignon y ya hacía mes y medio de lo ocurrido. La acompañante que llevaba a la inválida se había despedido de los empleados y ellos se encargaron de todo el resto. “Era una cliente más que había llegado acompañada por una azafata, que desapareció en extrañas circunstancias”, dirían los empleados. Nadie podría vincular a “Edelmira Vidal”, la azafata desaparecida cuando hacía un servicio especial a la compañía de aviación, acompañando a uno de sus pasajeros hasta un hotel, para que le recogiesen al día siguiente el albacea de su tío fallecido, llevándola donde tenía lectura el testamento.”
La joven inválida sólo dijo que "la azafata fue amable con ella"..."y la dejó en el hotel como era lo acordado y se despidió delante de los empleados". Nadie podría vincular a Bertha Mosalve, una inválida millonaria con el caso del crimen del joven agente de banca, Alfredo Cifuentes Buendía, pero había sido necesario dos crímenes para podes distanciarse del primero en caso de que se encontrase alguna prueba.


Esto pensaba Bertha Monsalve sentada en su silla de ruedas, mirando desde el mirador del parque la ciudad que se extendía más allá del pestilente río. Toda parecia igual que antaño, la misma bruma, el hedor de la fábrica de papel y no podía creer cómo pudo esa noche nada más terminar el vuelo, acompañar a aquel pasajero que había conquistado su corazón para una noche de placer, convirtiéndose en su auténtica pesadilla. Ella era la única dueña de aquél apartamento donde residieron sus padres durante el tiempo de su niñez y adolescencia, estaba vacío y había dejado de alquilarlo hacía muy poco, tenía las llaves en el bolso y aquella noche no quiso que una simple aventura desvelase su realidad ante el joven banquero. Quiso probar cómo realmente pensaba y la iba a tratar ...
_________________
**En el fondo de todas las ideas se enciende y apaga un principio Divino; somos de su sueño una chispa de vida que lo mantiene, por eso necesita de todos para ser llamarada, luz, iluminación, ¡fuego!
¡Sopla, Señor, sobre mí, sopla para que no apague!* (alv-09)


Ultima edición por Elisa Lattke el Mar Ene 25, 2011 4:24 pm; editado 2 veces
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MensajePublicado: Mar Ene 29, 2008 3:53 am    Título del mensaje: Enlaces Patrocinados



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exprofeso



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MensajePublicado: Mie Ene 30, 2008 8:43 pm    Título del mensaje: Responder citando

El espejo le devolvia un rostro conocido y a la vez extraño. Aquella cara inexpresiva era una multipropiedad de la que habían hecho usufructo personas como Edelmira Vidal, Bertha Monsalve o Blanca Alvarez Smith. En el fondo Edelmira, Bertha por necesidad, Blanca como liberación.

Blanca. La silla de ruedas de Bertha era una condena implícta a aquella despiadada suplantación, la penitencia que llevaba el pecado de apropiarse de la vida de la inválida heredera. Pero aquella vida, esplendidamente decorada con lujos, escondía una estructura frágil y quebrantable.

Tal vez una verdadera hemiplejia hubiera podido asumirse, incluso superarse, máxime cuando la hubiera afrontado una voluntad tan férrea como la de Edelmira. Pero la hemiplejia simulada, piernas sanas condenadas a reposar día tras día en el estribo de la silla de ruedas, suponia una horrible tortura. La vida de Bertha tenia un precio horrible, una amputación ficticia que la condenaba al asiento trasero del mas lujoso coche que pudiera, y podía, permitirse.

Su primer asesinato la había conducido a una decisión inevitable: entregarse o asumirlo. Y Edelmira lo había asumido. Se hizo, a la fuerza, asesina. Se reconoció como tal y bajó irreversiblemente el listón de sus convicciones morales. Habia matado casi involuntariamente, desesperada, obligada por las circunstancias, pero habia matado al fin y al cabo. Los subsiguientes delitos no podian ser peores, pero si podian ser frios, calculados y completamente inofensivos para su nueva condicion ética.

Edelmira, Bertha, Blanca, y el resto de nombres y personalidades que residian ya en ella eran incompletas, esclavas de sus circunstancias, irreales, incluso absurdas. Pero tras este caleidoscopio se ocultaba una mujer, la mujer que fué y que siempre sería, una luchadora, una superviviente pragmatica y firme, deseosa de vivir su propia vida, sin máscaras ni tapujos, sin remordimientos, sin miedos.

Blanca se aproximaba quizas a la solucion ideal. La creó como una solución de compromiso, como una imprescindible via de escape a las limitaciones que suponía Bertha, y a la imposibilidad legal de mostrar a Edelmira. No fué dificil inventar unas cada vez más frecuentes estancias en Baden Baden donde Bertha, la enfermiza, la impedida, podía mejorar su calidad de vida. Bertha, así, viajaba pero nunca llegaba, pues la que bajaba del avión en silla de ruedas tomaba inmediatamente otro pasaje, vestida de alegría, para lugares reconditos y sin tratado de extradición.

Blanca, como la nieve, pues funcionaba solo por temporadas, adquirió libertad, fue mas ella misma, y obtuvo momentos de esplendor que compensaban las terribles temporadas en que Bertha tenía que aparecer por sus dominios para mantener vivo el engaño.

Poco a poco Blanca fué teniendo un pasado, llenándose de contenido, adquiriendo relaciones en Melbourne o Dubai, pero nunca tendría demasiado futuro. No, mientras Bertha siguiera siendo un mal necesario.

Quizás por esa razón, las temporadas en que se veía obligada a ser Bertha se convirtieron en la incubadora para deshacerse de ese lastre. Fueron meses tramando un plan para conseguir que Bertha desapareciera, dejando gran parte de su patrimonio en manos de la ansiada Blanca sin levantar la mas minima sospecha.

No era dificil hacer desaparecer de forma natural a una persona de salud tan delicada. De hecho, aún con el plan sin madurar, Bertha fué acumulando páginas y páginas en su historial clinico, adquirió progresivamente un aspecto más deteriorado y se convirtió en una paciente lastimosa e insufrible para sus cuidadores habituales. La intención era clara: acostumbrar a los habituales a la idea de que Bertha iba a morir pronto. En el momento adecuado, solo necesitaria un cadaver irreconocible y unas circunstancias que lo identificaran inequivocamente con Bertha.

Sin embargo la parte financiera del plan entrañaba mayores complejidades y riesgos. No era fácil traspasar todos sus bienes a Blanca de forma absolutamente transparente para las autoridades. Aunque siempre había actuado sola, en esto necesitaba ayuda.

Cooper Linz, un amante fugaz de dias de spa y noches interminables, se mostró como el candidato mas adecuado. Nadie mejor que un ambicioso agente de Wall Street para realizar las operaciones necesarias creando empresas interpuestas, cuentas en paraisos fiscales, intercambiando valores, y todo ello sin dejar el menor rastro...

En la semana posterior al incendio que carbonizo a Bertha en su propia cama pasaron demasiadas cosas: un empleado de la morgue fué despedido por el imperdonable error de no saber encontrar un cadaver que nunca nadie llego a reclamar, los parientes de Bertha descubrieron con sorpresa que la difunta estaba practicamente arruinada a causa de unas arriesgadas operaciones en bolsa, un agente de bolsa se suicidó arrojandose desde la planta 32 del edificio Chrysler y una rubia desconocida asistió a la apertura de la temporada de opera en la Scala junto a un conocido galán de la aristocracia italiana.

Nadie excepto Blanca podría relacionar aquellos acontecimientos.
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"Hablan mucho de la belleza de la certidumbre como si ignorasen la belleza sutil de la duda. Creer es muy monótono; la duda es apasionante". Oscar Wilde.
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