Registrado: 04 Mar 2007 Mensajes: 566 Ubicación: los pies en la tierra , la cabeza en el cielo Votos: 25
Publicado: Mar Ene 29, 2008 9:00 pmTítulo del mensaje: Supuesto 2º- La muerte de Xuanón
Severa y Antón se encontraban en la cocina de la casa . Ella recogía la cena y fregaba los cacharos mientras el escuchaba la radio.
De pronto Severa abrió la ventana
- Ay Antón , que me parez oír algo ahí afuera
- Qué dices muyer
- Alguien ta ahí quejándose, Antón. .Hay que dir a mirar
- Ya tas tú como siempre muyer. Dónde está la linterna
Antón cogió la linterna de un cajón y se dispuso a salir
- Yo voy contigo Antón. Ye por allí
Cuando Severa y Antón se acercaban , vieron que en la hondonada donde acababa el terraplen que separaba su casa de la carretera de arriba donde se encontraba el cementerio al otro lado, había un hombre. Presentaba signos de haber sufrido un gran percance , estaba lleno de sangre y se veían desgarros y heridas; al tiempo que gemía ya sin fuerzas como queriendo decir algo.
Cuando se acercaron más a él vieron que se trataba de Xuanón el enterrador.
Trataron de comprobar cual era su estado y tranquilizarlo un minuto , al tiempo que escuchar lo que quería decir , cuando expiró en sus brazos. Llamaron a la guardia civil, que se personó al rato…. _________________ No olvides mota de polvo, que mota de polvo eres.
Publicado: Mie Ene 30, 2008 8:40 pmTítulo del mensaje:
Don Ceferino era la persona mejor informada del pueblo. Entre lo poco que veia en la calle y lo mucho que oia en el confesionario, su conocimiento callado de las interioridades de esas pocas almas le convertia en un ser superior.
Mientras regaba a Xuanón con agua bendita, se preguntaba, jocoso, quien enterraria al enterrador. Una pausa premeditadamente larga en el responso le permitió contemplar un rosario de cabezas bajas, miradas perdidas y rumores callados. Miró y remiró, inquisidor, buscando esa verdad que esta vez no había oído en confesión.
Buscó tristeza fingida, rabia satisfecha, resaca de venganza o miedo culpable, y solo vió cabezas bajas, miradas perdidas y rumores callados. El culpable estaba allí, pero solo él mismo y el Padre sabían quien era.
Finalmente bendijo y perdonó, y siguió sin saber cual de ellos no lo merecía. _________________ "Hablan mucho de la belleza de la certidumbre como si ignorasen la belleza sutil de la duda. Creer es muy monótono; la duda es apasionante". Oscar Wilde.
Registrado: 04 Mar 2007 Mensajes: 566 Ubicación: los pies en la tierra , la cabeza en el cielo Votos: 25
Publicado: Mie Ene 30, 2008 10:07 pmTítulo del mensaje:
La pequeña capilla del cementerio estaba hasta atrás. todos los vecinos le daban a Xuanón el último adiós. Pero lo que realmente se cocía entre oración y oración de D. Ceferino eran miradas robadas a unos y otros, mientras se iban sembrando los comentarios de los corrillos después del entierro.
Maruxa la mujer de Xuanón estaba deshecha . Jamás había contemplado la posibilidad de quedarse viuda tan joven. No acababa de asimilar que Xuanón no volvería… el su Xuanón , llenu de vida. Entre el calor de la Iglesia y la circunstancia que vivía de agobio de las vecinas , flaqueaba cada tanto en que había que darle aire.
Los menos caritativos ya empezaben a decir ..que si ye muy joven …que si ye muy guapa …que si vete tu a saber.
Pero el momento cumbre de todo aquel oficio fue la entrada , ya pasada la homilía, de D. Francico Lechuga de Ortiz , cacique del pueblo. Un murmullo quedo como un viento ronco se escuchó en el recinto. Y a partir de ahí , todo fueron conjeturas.
Finalizado el funeral , D. Francisco presentó respetos a la viuda y se ofreció para aquello que fuera necesario, reconoció la valía y honradez del difunto llamándole hombre de bien , y prometió que se encargaría personalmente de que el asunto se aclarara.
La olla de las beatas se había iniciado a hervir. _________________ No olvides mota de polvo, que mota de polvo eres.
Registrado: 10 May 2007 Mensajes: 1708 Ubicación: Donde aún se sueña Votos: 27
Publicado: Vie Feb 01, 2008 12:29 amTítulo del mensaje:
“PA QUE T’ ALCUERDES”
Una mujer de mediana edad, de aspecto extraño y enlutada en la que nadie había reparado, había acudido al funeral de Xuanón. Ni tan siquiera las beatas se habían fijado en ella. Sentada en el último banco de la capillita intentaba taparse con su chal el rostro, pero eso sí, su sentidos estaban despiertos mirando y escuchando todo comentario y murmullo que le llegaba. Atenta a cuanto allí se dijo e incluso ya afuera en el atrio, antes de marcharse todos los asistentes al sepelio, intentaba acercarse a los corros con disimulo para escuchar lo que se comentaba.
La mayoría de los feligreses se marchaban a sus casas y D. Ceferino y D. Francisco Lechuga, conversaban por un momento junto a la viuda antes de despedirse. Ninguno de los tres puso cuidado a la mujer que se acercaba. Esta, disimuló con el calzado y agachándose, haciendo que s elo acomodaba, deslizó una fotografía casi a los mismos pies de D. Ceferino, que retrocedió un poco en ese preciso momento y la cubrió con uno de sus zapatos y, al retirarse para no tropezar con la mujer, se quedó mirándola extrañado pues permanecía aún agachada, pero no le dio mayor importancia. Ella le devolvió una sonrisa a modo de disculpa y sin decir nada se levantó inmediatamente, perdiéndose entre los parroquianos entre los pequeños corros, alrededor de las beatas dispuestos a escucharlas. Era la costumbre. La señal de televisón en medio de las montañas les lelgaba por ratos y la gente se aburría. así que el cotilleo de puerta o en las plazas era lo que más les entretenía. Por eso, la extraña muerte de Xuanón daría para un rato largo hasta que se supiese la verdad. Ellos, los varones, con las manos en los bolsillos no se atrevían a decir nada y, ellas, muertas de curiosidad atendían las murmuraciones, pero tampoco comentaban mucho, asentían con la cabeza ante la presencia de sus maridos, hasta que se dispusieron a volver sus quehaceres.
La viuda se despidió de D. Ceferino y D. Francisco, igualmente agradeciéndole por todo. El cura hizo otro tanto retrocediendo unos pasos despidiéndoles muy agradecido por la presencia del 'mandamás' del pueblo, quedando al descubierto la foto que dejara la mujer, ante su vista. Algo extrañado por la imagen que veía allí tirada en el atrio, sin entender por qué aparecía y menos la imagen de la fotografía que quedaba ante sus ojos bien visible, pensó que pudo caérsele a alguno de los feligreses e instintivamente la recogió y le dio la vuelta, por si aparecía algo escrito. Sólo ponía: “Pa que t’ alcuerdes”. Volvió a mirarla con gran sorpresa y, completamente sonrojado, se la guardó en uno de sus bolsillo.
Casi toda la comarca dependía un poco o mucho del cacique del pueblo, D. Francisco Lechuga Ortiz y la presencia del mismo en el funeral, no es que les hubiese llamado la atención y menos por lo que todos ya sabían , que no era dado a las cosas de la iglesia, pero era amigo desde hacía varios años del difunto y muchas veces, Xuanón, había mediado en los problemas de algunos vecinos que trabajaban para D. Francisco, ambos se respetaban. El difunto había sido un hombre honesto y servicial, pero también muy justo y sensato, todo mundo le apreciaba y quería, era como un consejero para todos en el pueblo y paraba menos en su hogar que en las casas ajenas donde se le veía con frecuencia a lo largo del caserío, diseminado por las laderas montañosas y difícilmente transitable en los inviernos. Las puertas de la casa de Xuanón estaban siempre abiertas para todos los vecinos, pero podían acceder a su casa desde el camino de la montaña o el que daba al valle, pues estaba a la mitad de un sendero entre robledales y castaños, un lugar muy pintoresco por donde se iba al río y tambiéne era un lugar de caza por donde pasaban los monteros de vez en cuando, venidos de otras comarcas cercanas. _________________ **En el fondo de todas las ideas se enciende y apaga un principio Divino; somos de su sueño una chispa de vida que lo mantiene, por eso necesita de todos para ser llamarada, luz, iluminación, ¡fuego!
¡Sopla, Señor, sobre mí, sopla para que no apague!* (alv-09)