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ALUMBRAMIENTO

 
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Luis Alberto Gontade



Registrado: 06 Oct 2009
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MensajePublicado: Mie Sep 14, 2011 9:55 pm    Título del mensaje: ALUMBRAMIENTO Responder citando

Tras asomarse a la mirilla accionó prestamente la llave en el tambor de la cerradura, giró el pomo y entornó la puerta unos centímetros.
Con un mohín de excusable maldad meneó la cadera dirigiéndose al otro extremo de la estancia. Pescó una polilla al vuelo y prendió un par de lámparas indirectas. Apagó las luces del centro acentuándose la penumbra de la tarde noche próxima.
En un pequeño caldero de cobre, dispuesto sobre un mechero de radiación azul se consumían minúsculas lágrimas de resina aromática cuyas volutas, cuasi imperceptibles, impregnaban el ambiente de un aroma acogedor y afectivo.
Temió por un instante haberse excedido en el desplante. Pero no: “La paciencia tiene un límite”.
La visita libró el acceso empujando brevemente la puerta con dos dedos; apoyó un hombro en el marco tras lo cual cruzó ambos brazos y una pierna con aire sofisticado.
- ¿Sigo siendo de buen recibo en esta casa?...
Una voz distante susurró con estudiada amabilidad:
- Hace ocho días y tres horas que no nos vemos. La voz introdujo suavemente la mano en un mazo de flores blancas. Ajustó la posición del florero; sentía la mirada del recién llegado sobre su espalda.
Éste recompuso la figura y con expectación colgó la chaqueta en una silla cercana y depositó la cartera en el asiento.
- ¿Y a qué viene esa ansiosa puntualidad?
- No seas cursi…es que en tu defecto y entre otras molestias manejo instrumentos de consuelo ciertamente fatigosos. Angostó el entrecejo.
- Te avisé que podría ocupar más de tres días en ese viaje. A veces las cosas se complican un poco y bueno…
- Supongo que al menos vendrás con los tanques llenos de amor, supongo… Se besan en ambas mejillas con cordialidad de montaje.
- No dramatices y escucha esto que puede interesarte como preámbulo de nuestro ansiado reencuentro. Le apoyó las manos en los hombros. Estoy deseoso de compartirlo contigo pues me asaltó un flanco que creo yo… nos concierne.
Se miraron fijamente.
- Deseo como pocas veces brevedad…imagínate en qué estado me encuentro. Ya me conoces. Larga...
- Mientras regresaba, leí en el avión una frase que ocupó mi atención por su simpleza esencial, algo así como que…“Un individuo se siente feliz cuando hay un equilibrio entre sus necesidades y sus posesiones, la cuestión está en cómo lograr ese equilibrio”.
- Eres narcisista, te lo he dicho muchas veces. Sufres de tanto en tanto un lumbago metafísico que temes altere la estabilidad de tu pedestal. Hazme el bien…déjate de tonteras y recuperemos el tiempo perdido. Por otra parte considero ese asunto una reverenda sandez. Entre otras cosas te adelanto que la tal afirmación no incorpora a la ecuación la fatalidad o el azar. Tampoco la ambición y la curiosidad intrínseca al “homo erectus” que tanto tú como yo representamos frecuentemente en tonos melodramáticos... ¡Hale¡ vuelve a tu quesito…ratón de mi vida .
El “ratón” se aproximó a un cuadro colgado de la pared con atención profesional. Sin volverse ni perder el interés en lo que estaba viendo le contestó:
- ¿No consideras que haya algo en nuestra relación que hemos perdido…? Algo, digo, respecto a aquellos proyectos nuestros…no sé. El fuego sagrado…
- Así que ese es el motivo de tu demora. Te has pasado todo este tiempo mirando el cuenco buscándole el pelo a la leche. “El fuego sagrado” ¿mira tú?, conque esas teníamos. Pues bien: Te propongo ir en su búsqueda pero deja que yo tome el mando de las operaciones. Supongo que llevas puestas las zapatillas de siempre y no te has bañado ni friccionado con ese desodorante repulsivo que usas, por lo menos en dos días…
Se vuelve.
- Sé de tus preferencias. Mira… al fin de cuentas tienes razón: No creo sensato estropear una noche de las nuestras revoloteando sobre especies existencialistas. Estoy dispuesto a firmar una confesión de buena fe respecto a mis verdaderas intenciones hacia ti hoy día.
Ríen abiertamente. La visita descuelga la chaqueta y la toma con dos dedos a modo de capa taurina, la agita: ¡EA, ea ¡ Planea una verónica sobre el borde de una costosa mayólica que ni por esto, se estrella contra el piso.
Una mirada de paciente comprensión se posa sobre el semblante del redivivo Manolete.
“Payasín…”
Con los ojos ansiosos salvan la distancia que los separa hamacándose con paso felino. Se abrazan y besan hasta perder el aliento, estrujando y disformando los labios en oleadas de carne mortificada por la exacerbación. Las lenguas se enroscan cual dos lagartos ensañados por el acoplamiento.
Sin dejar de besarse desgarran brutalmente todo indumento que impida morder la carne codiciada del otro. Las uñas implacables recorren canales, prominencias, orificios o huecos húmedos en los cuales localizar el deleite. El anfitrión se aferra al borde elasticado del pantalón de su amante y de un fuerte tirón se lo baja hasta el piso, incluido el boxer maloliente. La sangre les tiñe los carrillos y el borde de los dientes como una lámina de crayón. Lambetazos de saliva roja cubren rápidamente las frentes y los cuellos; ambos revuelven con fruición y vehemencia el sexo del otro como librando un lance ancestral de indefectible sobrepuja hedonística. El recién llegado se impone salvajemente. Su sexo, rígido y tenso llena la boca trémula del avasallado sujetándole forzadamente el pelo rizado como a una crin indómita. De improviso lo iza groseramente de la cabellera y hace que aquella boca imbuida de pasión y semen comparta la deyección en su propia boca. Ambas lenguas vuelven a encontrarse en disputa respecto al inapreciable producto de la embriaguez. Gemidos apagados, súplicas dolorosas, juramentos y promesas conforman otras expresiones trepidantes de la angustia animal.
- Mira como te has puesto…Déjame que…
- ¿Y tú? Le aprieta un trozo de camisa sobre uno de los labios que sangra en abundancia.
Resuellan agresividad.
- Por lo que veo no sigues consumiéndote en devaneos estériles…
- Ten calma. Reflexiona acerca de tus posesiones y necesidades, las fatigas fortalecerán tu fe.
- De seguir así perderé algo más que el equilibrio contigo…


LUIS ALBERTO GONTADE ORSINI
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Setiembre 2011
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MensajePublicado: Mie Sep 14, 2011 9:55 pm    Título del mensaje: Enlaces Patrocinados



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